lunes, 1 de abril de 2013


Felicidad como objetivo humano fundamental

La industria de hacer feliz a la gente

La ONU reconoció el 2011 la felicidad como meta y convocó a los estados miembros a promover políticas públicas que incluyan medidas que reflejen la importancia de la búsqueda de la felicidad y el bienestar en sus propuestas de crecimiento. Hoy, es cada vez más grande el mercado que busca satisfacer esta necesidad básica.

Tania E. Díaz G.

Cristian se sentía con pena. Pero no era simplemente un mal día. Iba más allá. Como tenía fonasa fue al consultorio de su comuna y se encontró con una lista de espera gigante. Se anotó para una entrevista de diagnóstico, que le dieron para un mes más. Pero estaba decidido a encontrar una solución más rápida a su problema.

La psicóloga Claudia Álvarez explica que situaciones como la de Cristian son comunes. “Lo que pasa es que el sistema se vicia. Hoy día hay terapeutas que escuchan "pena" "infeliz" "desganado" y prefieren diagnosticar depresión de inmediato para no dejar fuera de cobertura. Aunque lo que quieran decir es usted no tiene depresión, sólo tiene pena y es normal”. Esto ocurre porque el plan AUGE contempla la cobertura de depresión en pacientes mayores de 15 años. Y sólo el año pasado se diagnosticaron 113.749 casos según la superintendencia de salud. Está tan colapsado el sistema que los pacientes deben esperar un mes entre sesiones, aunque los planes ideales de trabajo plantean una vez a la semana.

Cristian siguió buscando opciones y se encontró con un grupo que hacen un tipo diferente de sicoterapia. Se llama Terapia Gestáltica y busca cambiar la vida de una persona con retiros espirituales intensivos a la Isla de Chiloé. Están a cargo de la Doctora Adriana Schnake Silva. El programa de trabajo son 4 días con actividades entre las 9 de la mañana y las 7 de la tarde. Incluye alojamiento y comidas. El costo del programa es 350 mil pesos, pero no incluye el pasaje ni consultas individuales.

En abril, se desarrollará por segundo año consecutivo el “encuentro de relaciones saludables y felicidad”. Preguntar a un expositor sobre cuánto cobrará, resopndió lo políticamente correcto: “Solo te puedo decir que yo no estoy llendo a Chile por razones de dinero o remuneración, sino por lo que pueda contribuir a la conferencia y a una misión común que pienso todos los asistentes tenemos”.


Por un amigo medio “esotérico” Cristian conoció a una maestra de Reiki. “Estaba desesperado. Necesitaba sentirme mejor conmigo mismo y rápido”. Ahora, habiéndose el mismo convertido en maestro de Reiki, dice con firmeza: “Hay gente que llega mal. Yo te digo en 4 sesiones de 45 minutos una vez a la semana, te vas a sentir feliz. Vale la plata”. Actualmente cobra 15 mil pesos por sesión, aunque reconoce que los precios varían a por su criterio: “obvio que a la gente de plata les vas a cobrar más. Ellos pueden invertir en su bienestar y ya después cuando ves que se hacen adictos, porque como uno se siente mejor no para, les cobras un poquito menos, como para mantener la clientela”.

Chile ocupa el lugar 43 en el reporte mundial de felicidad realizado por la ONU, que a su vez citaba un cuadro hecho por el Gallup Group International. Dentro de los más infelices de América Latina, Chile es el líder en crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB).

La industria que se ha visto más beneficiada por esta insatisfacción por parte del chileno, es la de la publicidad. En 2011, la inversión alcanzó un total de 1364 millones de dólares, y está creciendo a un ritmo similar al PIB.  

Isabel Lobo, publicista de la agencia Lobo Comunicaciones, aseguró: “vender felicidad por si sola, es muy difícil. Las personas no son tontas y si un producto no entrega los beneficios que promete, ninguna publicidad del mundo va a lograr que se venda. Pero siempre hay una idea de bienestar detrás”.

Bienestar es lo que sigue buscando Cristian y la mayoría de los chilenos. Con clases de yoga, biodanza, coaching, meditación. El mercado ofrece productos para todos los gustos y todos los bolsillos.

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